Taller Encantado

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29 de julio de 2009

Asquerosamente humanos

Esta mañana, de camino al trabajo, he visto a mi paso un tupper en el suelo, abierto. Era una ensalada de pasta, y la acera estaba salpicada aquí y allá de macarrones y trozos de pollo. Una señora regordeta, que ha bordeado la estampa por el otro lado me decía: "Qué pena, hija, con lo rico que tenía que estar...". Alguien se ha quedado hoy sin comer, y lo mismo no lo sabe todavía.

En el metro un señor y una señora discutían acaloradamente porque el primero (bastante maleducado, todo sea dicho de paso) reivindicaba su derecho a repantigarse en el asiento y estirar las piernas, golpeando sistemáticamente a quien entraba en el vagón. Con mucha razón la mujer le reprendía y se revolvía, diciéndole que no estaba en el salón de su casa, y que no eran maneras de hablar. No obstante, él no se sacaba los "cojones" y las "me cago en la puta" de la boca, defendiendo su derecho a la "libertad de expresión", obviamente, muy mal entendido por su parte.

Y ya cuando enfilaba la calle, saliendo del metro (y pensando: ¿por qué siempre Tirso de Molina huele a pis?) he visto a una madre con dos niños pequeños. Perdían el autobús, así que se han dado los tres las manos e iban corriendo como podían todos juntos para no separarse y lograr el objetivo de alcanzar el medio de transporte. Lo han hecho, y se han reído, y ha sido divertido verles con sus mochilas y sus bolsos, haciendo lo imposible por no separar las manos.

Esta mañana Madrid rezumaba humanidad, en el sentido amplio del término, desde la más absoluta de las trivialidades hasta las complejidades de la indignación o la pertenencia al grupo.

Somos animales, a veces sociales, a veces insociables. No me canso de observar ¿qué verán los otros cuando me miren a mí?

2 comentarios:

Aire Fresquito dijo...

¿Cómo pueden ser tan diferentes dos seres humanos? De la brutalidad y estupidez del primero a la alegría de la madre y sus chiquillos...

Cada vez entiendo menos a los de mi raza.

Aurora dijo...

has retratado muy bien el mundo de la calle y del transporte público. En mente me viene un recuerdo de una señora mayor q no estaba mucho en sus cabales con un vestido de época y un sombrero curioso y decia y repetía una y otra vez para q le oyeran todos "huele mal" "huele mal" en un cercanías hasta q subieron una pareja de seguridad, los importinó igualmente q a los demás y uno de ellos le respondió de una forma muy correcta y concisa: señora, esto es el transporte público si quiere evitar los malos olores vaya en taxi".

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