Te invita a la cueva...

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Lolita blues
En este blog encontrarás un poco de todo, desde ensayos hasta pequeños relatos. Espero que te guste.
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viernes 20 de noviembre de 2009

Perversiones

Hay algo de obsceno y de profundamente frívolo en el lujo desmesurado. Traspasa todas las barreras imaginables el tener demasiado y hacerlo evidente con el fin de nadar en mera ostentación hueca.

¿Por qué? ¿Para qué? Hay algo obsceno, decía, porque es algo innecesario, superfluo, se trata de una demasía que no es en absoluto precisa, ni se justa a una razón justificada sino que simplemente es.
Y lo terrible de destello pernicioso es que es un canto de sirena que atrapa a quien se deja engañar por la falsa seguridad que cree haber encontrado en el lujo. Desde el pedestal es difícil dejar de contemplar el cielo para ver qué hay debajo. Hormigas, quizás, no semejantes, no personas que merezcan perder el tiempo de degustar un carísimo vino o conducir un coche inmenso. Quien nació rico de cuna ¿cómo podría llegar a pensar en otra cosa que no fuera subir un peldaño más, llegar un poco más lejos, tener MÁS?

domingo 15 de noviembre de 2009

Pertenencia y libertad

¿Se puede formar parte de un grupo y seguir siendo libre? Me temo que no, o estás dentro o tienes libre albedrío, pero no puedes mezclar ambas situaciones. El problema se deriva de la siguiente situación: te sientes parte del proyecto común de un grupo pero necesitas sentir que tus actos te siguen perteneciendo a ti mismo y a nadie más, y por tanto, por más que compartas tus convicciones, precisas dirigir tu propia vida por donde tú y solamente tú desees. Parece sencillo, la balanza se decanta por tomar el camino más largo, abandonar la relativa calma que brinda el grupo, y avanzar a tientas pero a sabiendas de que tus errores serán causados solo por ti, sin posibilidad de diluir las culpas en la colectividad.

Dar el paso no es sencillo, muchos piensan que te has precipitado, que eres un soberbio, que no sabes lo que haces y que tus pasos te llevan al fracaso inevitablemente... es fácil hablar desde la atalaya del calor grupal y señalar desde allí con el dedo al que decide labrarse su propio destino. Es incluso admirable la capacidad del hombre de burlarse incluso de aquél que obra de forma diferente a él mismo, de ningunear sus logros, achacarlos a golpes de suerte fortuitos o incluso saborear la derrota que supone el autoexilio cuando se percibe como obligado.

Nada más lejos, quien levanta la cabeza y decide aventurarse a ser sincero consigo mismo con cada nuevo paso se reafirma en su madurez, con cada experiencia enriquece sus días, con cada encuentro en el camino disfruta sin necesidad de rendir sus opiniones y así, día a día está más cerca de quien aspira a llegar a ser. Quizás le cueste la vida atravesar las vicisitudes que se vaya encontrando porque en su soledad no contará con la fuerza de las masas, pero podrá irse tranquilo de este mundo sabiendo que obró siendo coherente consigo mismo.

Escucha lo que tienes que decirte y defiende lo que piensas abriendo bien los oídos para escuchar lo que los otros tienen que transmitirte. Pero no te traiciones, pues para bien o para mal, eres quien te acompañará siempre, y ante quien indefectiblemente tendrás que rendir cuentas. Eres tu dios y tu juez.

viernes 13 de noviembre de 2009

Tápate los oídos

Si no quieres escuchar esto, eso es lo mejor que puedes hacer, porque lo que tengo que decirte es muy sencillo, si bien no menos doloroso: a la postre estamos todos bien solos. No te engañes, no pienses que alguien te cogerá la mano cuando estés triste o habrá un hombro sobre el que llorar. Eso es totalmente mentira, estamos en la más absoluta de las indigencias emocionales... no importa lo que hagas, sencillamente el individualismo propio del ser humano te desterrará algún día a la soledad. Puede que incluso la desees. Te sorprenderás a ti mismo sintiendo que no quieres ver a nadie, que no quieres compartir palabras huecas, que todo te sobra. Hasta tú mismo te incomodas. Dichosos aquellos que son capaces de dejar la mente en blanco y dejar siquiera de ser conscientes de sí mismos. Ellos son quienes alcanzan el nirvana. Los demás seguimos espantándonos de nuestra precipitación hacia el abismo.

viernes 6 de noviembre de 2009

¿Y si...?

¿Y si te levantaras de un maravilloso colchón de látex sintiéndote plenamente descansada y... te hubiera venido la regla? No pasa nada, tu felicidad no se resentiría ni un instante porque tendrías unas maravillosas compresas con alas que eliminan el olor y proporcionan la máxima confortabilidad y además podrías meter las sábanas en tu estupenda lavadora (que no hace ruido y te hace la vida fácil) con un detergente que, con un solo cacito ¡¡no necesita lejías ni frotar para sacar las manchas más incrustadas!!

Te sentirías tan afortunada que te comerías un buen desayuno compuesto por unos cereales que están riquísimos y apenas tienen calorías a la vez que te ayudan a reducir el colesterol ,y un zumo de bote, pero que contiene el 50% de la cantidad diaria recomendad de fruta y es totalmente light. Al abrir el armario de tu diáfana habitación blanca con vistas al mar encontrarías un ajustadísimo vestido rojo que te sienta de maravilla porque estás buenísima y los años no pasan por ti (huelga señalar que utilizas una crema estupenda que no solo contiene ácido hialurónico para alisar tus inexistentes arrugas sino que además te da prácticamente un orgasmo cada vez que la usas). Qué decir de tu larguísima y brillantísima cabellera... te llega hasta la cintura una cascada rubia aterciopelada que cuidas con tu mascarilla de frutas cada mañana mientras cantas en la ducha y te da el segundo orgasmo del día.


Al salir de tu casa dando un coqueto empujón a la puerta con tu firme y moldeado trasero, un reluciente descapotable rojo te espera en la puerta. No te preocupes, su nivel de emisiones es el más bajo de su gama y dispone de elevalunas eléctricos de serie y llantas de aleación, además de estar dispuesto a llevarte rugiendo por los parajes naturales más hermosos jamás vistos ¿al trabajo? Nooooooo, mujer, un día perfecto hace que tus sueños se hagan realidad y que al llegar a la oficina ésta se haya convertido en una estupenda fiesta sin límites en la que puedes ver a los tíos más macizos del barrio suspirando por ti y a los obreros de enfrente en su hora del recreo mostrando sus músculos bañados en combustible mientras saborean su refresco favorito. Y después de este tórrido momento, si todavía te aburres podrías contemplar cómo todos los coches del parking se metaforfosean en seres antropomorfos que saben bailar. Además ¿por qué no darte un capricho? Puedes hincharte a comer bollería industrial con un porcentaje mínimo de grasas saturadas y experimentar la genuina e incomparable felicidad al fundir el exquisito chocolate con el calor de tu tengua proporcionándote un placer adulto ¿vamos ya por el tercero del día? ¿no te vino con los obreros-modelos?

viernes 30 de octubre de 2009

Flores para él

Como cada año, el Día de los Difuntos llegó con su cielo plomizo y extraño, recordándonos cómo pasa el tiempo...

Siguiendo la tradición, Azucena fue a la floristería más cara de la ciudad a comprar las flores más hermosas que pudo encontrar. Para ello debía tomar dos autobuses y todavía tenía que caminar durante veinte minutos para luego alcanzar a coger el tranvía y un nuevo autobús que la dejaría en la puerta del cementerio. El esfuerzo valía la pena porque se trataba de un día especial.

En la Iglesia, los feligreses que conocían a Azucena desde hacía años y que habían vivido su viudedad se admiraban de su devoción por su difunto marido y del afanoso amor con el que depositaba las flores en su nicho, el más reluciente del camposanto.

El 31 de octubre era su propio día de peregrinación; así lo atestiguaba tanto el largo trecho que recorría sin desgana y las horas que consumía rezando ante el pequeño retrato ovalado del hombre estampado en la piedra al lado de la inscripción "Tu esposa no te olvida".

Allí, con las manos juntas y bien apretadas podía estar horas sin comer, hablar ni inmutarse apenas. Solo se movían en un leve murmullo sus labios mientras algunas lágrimas le surcaban las mejillas hasta empapar la tierra sagrada.


Y tanto que no podría olvidarse. Aquel día, que era de luto y devoción, Azucena, en su recogimiento furtivo, estaba festejando ser libre y daba gracias a dios por haberla librado del diabl que consumía sus días. Sí, era un día especial, el aniversario del milagro obrado por el señor cuando descompuesta y dolorida atendió su súplica de quitarle de encima esas violentas manos y esos ojos fulgurantes de locura. Lágrimas de felicidad eran las que se le escapaban de forma involuntaria mientras daba gracias por ello y por mantener oculto su secreto.

jueves 29 de octubre de 2009

A ti, a mí y a todos

Una enorme sensación de plenitud: es lo que me inspiran los breves momentos de libertad en los que puedo dedicarme a lo que me gusta. Compartir buenos momentos con las personas que me quieren bien y a las que yo no solo aprecio sino admiro.

El mundo está lleno de personas valientes, divertidas y generosas que gustan de regalarte su tiempo y su cariño. Por eso no lo dudes: saca de tu vida a quienes te empequeñecen, a quienes sacan de ti lo peor, a quienes te hieren o humillan: comienza a vivir, date la oportunidad de disfrutar del día a día, de ser tú sin más, sin dar explicaciones ni tener que atenerte a las reglas de nadie.

Dejando atrás todo ese dolor, esa frustración y siguiendo paso a paso, te convencerás muy pronto de que merece la pena continuar para dar paso a todo lo bueno que te estabas perdiendo. La felicidad, que no te engañen, dura un instante y no está al final de un duro sendero de penalidades, sino a lo largo del viaje. Y lo más maravilloso es que puede sorprenderte en el momento más insospechado. Uno de los momentos más felices de mi vida fue un día, al salir de un examen de la facultad. Atardecía, la luz bañaba los almendros en flor y su aroma me embriagó. Fui feliz. Unos minutos, tal vez. Qué hermoso recibir ese presente sin haberlo pedido, sin haber hecho nada para merecerlo. Y qué grande sentir cómo el corazón se me quería salir del pecho y que casi podía volar...

Te invito a que seas valiente y te dejes sorprender por la felicidad, a que sueñes con los ojos abiertos y a que seas una mejor persona rompiendo con todo lo que no te lleva a ninguna parte. No huyas hacia delante, tratando de conquistar terrenos que son ajenos a ti, bien sabes que solo conseguirás enredarte más en un círculo vicioso de autodestrucción.

No rompas el silencio si las palabras que van a salir de tus labios no son verdaderas. Si te disculpas, hazlo de corazón; si pasas página, hazlo con todas las consecuencias. Mirar atrás hará de ti un gigante de pies de barro, caminar con decisión, en un enano a lomos de gigantes. Y, siempre que puedas, haz crecer también a los demás, comparte tus experiencias y tu alegría con los otros, ayúdales a mejorar en lo que te sea posible... ese es el camino.

miércoles 28 de octubre de 2009

El gen vampírico de Gina V. I

Siendo pequeña (de hecho, el recuerdo se perdía en su memoria), Gina V. salió una soleada mañana a jugar. Le encantaba atrapar saltamontes y sentir el pulso libertador de sus patas luchando por salir de su pequeña prisión consistente en una regordeta manita de niña inquisidora. Sin embargo, apenas hubo puesto un pie en la calle, sintió que sus brazos ardían y su cara se desfiguraba de dolor. En apenas unos minutos, Gina supo que nunca podría exponerse a la luz del sol. Los médicos hablaban sin parar de una anomalía, de una supuesta alergia a la luz del astro rey y de la necesidad de que se aplicara abundantes capas de crema antes de salir a la calle.

Sus padres, preocupados y no sin poco esfuerzo por su parte, contrataron a un profesor particular para evitar que la pequeña saliera cada mañana. Tan solo le permitían salir cuando era imprescindible y cuando lo hacía era cubierta de pies a cabeza y rebozada en los potingues precisos. En verdad a Gina esto no le supuso un gran esfuerzo, sobre todo si tenemos en cuenta el poco aprecio que le tenía a sus compañeros y profesores de la elitista escuela "Sparkle".

Así fue como a la esquiva Gina se le fue aclarando la piel, lentamente, hasta el punto de que sus ojos parecían encarnados las noches de luna llena y los azulados ríos encargados de tranportar su preciada sangre se hacían notar bajo la fina capa de piel que los cubría. Convendreis conmigo en que esa extraña "alteración de su melanina" como habían dicho tantos dermatólogos, haría que la hermosa Gina, al llegar a la adolescencia, fuera una preciosa belleza de mármol, siempre encerrada en sus libros y sus fantasías. En su vida la luna engulló al sol.

Lo que nadie sabía era cuál había sido el origen de tan extraña transmutación en la sensibilidad de su piel. Sólo yo conocía el secreto.

domingo 18 de octubre de 2009

La Dama Blanca III

A través de copa mi copa (y siempre tras vaciarla varias veces) los diminutos ojos de Sandy me parecían enormes faros en los que naufragar gustosamente, y sus estrechas caderas de niña grande se me antojaban curvas más sinuosas que las escarpadas montañas de mi tierra natal.

Cada noche empezaba a arrancarle las notas a mi trompeta con la habitual desgana de quien tiene que ganarse el pan, pero a medida que los chicos se animaban el instrumento ya no me era un ajeno aparato frío sino que se convertía en parte de mi ser fundiéndose con mis dedos mientras las ideas y las notas volaban en un etílico sueño de felicidad infinita y eternas improvisaciones. Al finalizar la noche, no sé cómo, despertaba sentado sobre el estuche de mi instrumento en un rincón de la Dama Blanca, con el cuello de la camisa manchado de carmín y la corbata en fuga.

Me pregunto qué habrá sido del huesudo Ringo, de Sam y los gemelos. Nunca supe distinguirlos, nadie supo, en realidad, eran como dos gotas de agua, los dos chicos de ojos tristes que podían sacar auténticas melodías de cualquier objeto. Eran una de las mejores bazas de aquel antro venido a menos, quizás lo único, aparte de las medias de rejilla de las coristas, capaz de dejar boquiabiertos a los parroquianos.

Con el saxo de Ricky sigo entrelazando los lamentos de mi trompeta cansada, que sigue aguantándome el ritmo pacientemente. A veces rememoramos aquellos días como si fueran mejores, aunque en realidad seguimos exactamente igual: sin tener dónde caernos muertos y aferrándonos a nuestra música porque es el único don que nos han regalado en nuestras vidas. Vivimos para tocar y tocamos para poder seguir viviendo allá en el mundo celeste en el que sólo hay una copa tras otra en la que empapar una música sin final que se vertebra en nuestro interior y se expande saliendo de nuestros pulmones hasta ocuparlo todo.


viernes 16 de octubre de 2009

La tierra de los caballos bellos I

Decía nuestro guía Mehmet que todos los mundos posibles están en éste y en concreto, todos se encuentran en la Capadocia, en la Anatolia Central, cuyo nombre etimológicamente hace referencia a "la tierra de los caballos bellos".


Visitando la región uno no puede sino sorprenderse por la increíble belleza de los parajes que la naturaleza ha ido esculpiendo pacientemente lamiendo con los vientos las rocas y azotándolas con el refulgente sol y las nieves invernales.


Por si esto de por sí fuera poco, el espectáculo visual lo completa la mano del hombre que, en medio del desierto y precisamente buscándolo como refugio, ha constituido joyas como las que pueden observarse en el Museo al Aire Libre de Göreme. Allí se suceden las ermitas afanosamente decoradas con frescos espectaculares que invitan a la alabanza allí donde los iconoclastas no fijaron su obsesiva aversión a la representación de los hombres. En aquellas en las que su mano devastadora acometió el grave delito de la destrucción sistemática de manos, ojos y bocas, principales vehículos de la comunicación y el entendimiento, podemos contemplarlas intactas. En el resto, en su lugar, ellos realizaron dibujos geométricos y motivos alegóricos de origen vegetal y raramente animal.

Mención aparte merecen las ciudades subterráneas en las que comunidades enteras de hasta diez mil individuos se parapetaban de sus enemigos pudiendo pasar en ellas meses. Un sistema de trampas trataba de disuadir a merodeadores indesados en tanto que inmensas rocas redondas taponaban los pasos de nivel con la intención de proteger las vidas de cuantos se alojaban allí. Un complejo sistema de ventilación así como la porosa roca que recogía el humo de los fuegos destinados a iluminar y cocinar los alimentos suponían la principal garantía de supervivencia para no ser descubiertos.

La Capadocia es una región hermosísima que a cada paso depara una nueva sorpresa. Y tantas enterradas que quedan por descubrir. Encandila no sólo su belleza sino también la reflexión en la que nos sumerge sobre la complejidad de las relaciones que establecemos las sociedades entre nosotras y el instinto de supervivencia de las más perseguidas que puede llegar a agudizar el ingenio hasta extremos insospechados.

jueves 15 de octubre de 2009

La soledad y las flores

Dicen que Mercedes está loca. Pasea sola, fumando un cigarrillo, ligeramente encorvada, como si sobre su espalda se avatiera un gran peso que le lastra el caminar. A veces habla sola, pero no estoy segura de que lo haga más de lo que lo hacemos los demás cuando rememoramos algo que tenemos grabado a fuego en la memoria. Lo que más llama la atención de ella es su forma de vestir. Siempre con colores estridentes, vestidos llenos de flores, muchas horquillas no menos llamativas en el pelo, collares y pulseras y grandes broches.

A Mercedes le gusta el color y la alegría que le proporcionan todas estas cosas. De lejos dirías que es una hippie e incluso podrías confundirla con una yonqui por esa manera tan extraña de caminar. Sin embargo, cuando te asomas al balcón de sus ojos tristes y cansados y comprendes por fin que
está sola y necesita entablar una conversación, te das cuenta que es solo una mujer que ha tenido mala suerte.

Cuando ella escoje la ocasión, charla despreocupada durante un buen rato, sin embargo si eres tú quien toma las riendas para comenzar un diálogo, ella se estremece visiblemente nerviosa, casi sin poder dominar los nervios y abandona a la primera ocasión.

Admira las cosas que le gustan, las aprecia de veras, las mira una y otra vez, las coge con ternura y cuidado y finalmente las compra, porque le parecen alegres y simpáticas. Sin embargo, en un descuido, la manga de su vestido se traba en un alambre, y en un instante descubres una gran cicatriz, un accidente de coche, quizás, o una brutal caída. Puede que algo menos racional y más escalofriante, pero no quiero pensar en esa posibilidad, porque nadie merece que le inflijan tal dolor sino de forma fortuita por un caprichoso avatar del destino. Algo ocurrió en su vida que hizo que cambiara para siempre, que se refugiara en las flores y la soledad fuera su más firme compañera. Se me antoja una flor rara que busca refugiarse entre otras.



12 títulos y una clase magistral

El Festival de Cine Fantástico de Sitges nos ha dejado con muy buen sabor de boca, de hecho, ya estamos deseando que llegue el año próximo para degustar nuevas mieles.

Entre los mejores momentos del festival, la clase magistral de Park Chan-Wook, en la que tuvimos la suerte de conocer que el gran meollo de la trama de "Oldboy" se gestó nada más y nada menos que en el baño, mientras el coreano descargaba la vejiga... son esas pequeñas cosas las que te hacen darte cuenta de que Sitges es una caja de sorpresas. No tiene precio cruzarte con un tipo al que admiras tanto por la calle... como cuando nos encontramos con Freddy o con Tarantino, o cómo olvidarlo, cuando Guillermo del Toro nos enseñó sus calzoncillos y su cepillo de dientes al llegar a su clase magistral.


En cuanto a los títulos, todo muy variado en cuanto a temáticas, nacionalidades, géneros... Voy a empezar por lo peorcito, a mi juicio, que ha pasado por delante de mis ojos: me refiero a la insulsa y aburrida hasta la extenuación "Nyph", película tailandesa laureada en Cannes. Y uno se pregunta "¿por qué?" y la respuesta es el eco que devuelve la pantalla, a mi juicio vacía de contenido. Tanto es así que me dormí durante al menos una hora. Un soberano rollo. El otro descubrimiento tardío de un rollo monumental fue "El sueño del mono loco" que no parece una película de Trueba en absoluto. Nos valió eso sí para hacer muchas bromas con el bendito título, que es lo único inteligente que tiene la pobre cinta.

En cuanto a las que más me han enganchado tengo que destacar "IP Man". Si hace apenas un mes me quejaba de la falta de héroes, he aquí la historia de uno, en la que se repasa con respeto el pasado muy digno del maestro de kung-fu de Bruce Lee. Impecable. Y las mejores, dos cintas españolas muy diferentes pero realmente buenas: "Hierro" y "Celda 211", con un guión inteligente y acertado ambas, yendo más allá de lo evidente y lo previsible, y, en el caso de la primera, combinando con maestría que no parece de propia de un director principiante el drama con la intriga y la belleza visual de alguno de los planos más intensos de la cinta.


Entretenida, pero sin pena ni gloria, pasa "Pandorum" que no aporta gran cosa al género. Mejor equipada en cuanto a laberintos filosóficos "1" resulta evocadora y muy curiosa. También pasa con nota "The Eclipse" con una estupenda mezcla de drama amoroso y terror. Esta película irlandesa me parece muy notable en cuanto a interpretaciones, guión y puesta en escena.

Quisiera hacer mención aparte al estupendo documental "Nightmares in Red, White and Blue (The Evolution Of The American Horror Film)" que me ha parecido brillante recuperando los mejores momentos del cine de terror americano. Sólo añadir que se echa de menos más desarrollo de la parte dedicada a los OVNIs, por lo demás, muy aconsejable. Algo falla en el ritmo de "Ne te retourne pas (Don't Look Back)", que sin embargo encandila por lo arriesgado del guión y las excepcionales interpretaciones femeninas. Aunque no le auguro un gran futuro en cines, reconozco que merece la pena verla, si bien requiere un esfuerzo por mantenerse dentro de la narración. Además, la directora fue tremendamente amable e hizo un gran esfuerzo por pronunciar unas palabras en castellano que le valieron la ovación del público cuando presentó la peli.

Con la que más he reído por lo absurda y desternillante que se ofrece es con "Crows II", toda una fantasía épica adolescente, cuajada de momentos estúpidos y frases idiotas y aderezada con muchas tortas. ¿He dicho ya que me encantan las coreografías de leches?

Finalmente, destacar que fueron al menos cinco películas las que no pudimos ver porque no coincidieron los días de proyección con los de nuestra estancia: la ganadora y prometedora "Moon" que espero ver en breve, "Thirst" que he de conseguir visionar a toda costa, "Cropsey" y, por qué no, la descabellada "Zombieland". "The Road" es también una de las que no pudimos disfrutar, con lo que me habría encantado ver a Viggo Mortensen, al que admiro realmente como actor, pero ya llegará el momento de poder verla.

Me atrevo a decir sin haber podido (ni querido) verla, que la gran decepción del festival ha sido "Rec 2" de la que se esperaba mucho más.

Y esto es todo amigos. Aquí finaliza la crónica de unos días inolvidables, como cada año, que pasan como un rayo entre pase y pase helado en mano.

miércoles 30 de septiembre de 2009

Sitges'09

Sitges se abre un año más para desvelar los misterios más oscuros solo a los más avezados... las intrincadas calles del centro se colmarán de viajeros sedientos de sangre y de historias añejas de brujas, las salas sucumbirán a los gritos de espanto de los espectadores incautos que acudan a llenarlas y así se engrasará la rueda un año más... mientras en el horizonte del mar se dibujan las sombras de las nubes tormentosas que sacudirán las costas, los valientes nos armamos para acudir a la cita con el misterio, la ciencia-ficción, la intriga, el suspense y la sorpresa.

Aguardamos el bostezo ronco de las salas que nos introducirá en mundos paralelos en los que todo es posible. Estamos preparados y expectantes sabedores de que iniciamos un viaje al anverso de la locura... ávidos de aventuras y emociones fuertes, nos enfrentaremos a los recovecos menos transitados del alma humana, a mentes enfermas y mundos en putrefacción que en su agonía nos arrastrarán a la boca del mismísimo infierno.

Nada nos detendrá, tenemos una cita con la parca y no estamos dispuestos a llegar tarde ni a darnos por vencidos antes de tiempo. Comienza el reto.

El encuentro

Me encontré con ella de súbito, tantos años después. Su mirada se clavó en la mía y me dejó a su vez clavado como una estatua al suelo. Su cara ya no era la de una niña, aunque el brillo travieso de sus ojos seguía jugando burlón al fondo del profundo verdor de su iris. Su cuerpo se había redondeado y algunas canas iban aflorando entre los cabellos pardos. Daba igual el paso del tiempo, seguía teniendo la capacidad de dejarme tan abrumado como absorto siguiendo el vuelo de sus manos, contemplando su blanca risa arder ante mí. Mientras parloteaba nerviosa tratando de llenar el tiempo, para mí todo se había detenido. Me había estado ocultando a mí mismo durante tantos años la necesidad de volver a escuchar aquella voz, el deseo de estrechar aquellas manos de nuevo, de dejar que cristalizaran mis pensamientos en palabras por primera vez... que asistí otra vez, otra estúpida vez al mayor de mis fracasos frente a ella. Había perdido el tren. Tras ella, su familia, una hermosa niña, como su madre, dormía en el carrito que empujaba su marido. Era un hombre normal: ni alto y bajo, ni delgado ni grueso, sencillamente la clase de tipo en la que no repararía uno jamás. ¿Podría haber ocupado yo aquel lugar?

Cuando llegué a casa mi mujer me preguntó si había estado llorando. Soy incapaz de ocultarlo, está claro, al menos, a ella; al menos, las lágrimas.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Me persiguen las palabras

Multitarea y sincopada. Escribo como una taladradora horada el suelo, el repiqueteo del teclado acompaña los ritmos entrecortados de las acciones que entrelazo. Escribo aquí sobre un nueva ley, allá doy una opinión, respondo un e-mail, cierro una reunión, activo un discurso, entierro una palabra vana, corrijo un acento, esculpo un pequeño verso. Ese es el día a día, el ordenador me ha vuelto desordenada e hiperactiva, no se sacia mi curiosidad por buscar nuevas expresiones, por aprender nuevos patrones ni por leer palabras antiguas que contienen la sabiduría del universo en una máxima comprimida.

¿Cuántas vidas necesitaría para leer todo aquello que desaría leer? ¿Para derramar los mundos que pergeña mi cabeza en hojas y hojas cubiertas de tinta? La finitud no es sino aquello que revierte la literatura, la pugna de la condensación de todos los tiempos en un tiempo contra la caducidad y la pérdida de los días que pasan insoslayables. Vive en la literatura y alcanzarás el Paraíso, la eterna juventud.

Las obras maestras y los héroes

Es lo que echo de menos en el cine, en la literatura, en las series de televisión y hasta en el día a día, ese rayo de luz que es el modelo a seguir, esa voluntad de encauzar los pasos hacia un bien, hacia la redención, hacia la expiación de las culpas y la bondad en estado puro.

¿Significa eso que los dioses, los semidioses y los héroes no se debatieran entre sus propias contradicciones? Todo lo contrario, eran nuestro reflejo y como tal, en ellos proyectábamos nuestras dudas, nuestras disyuntivas y miserias...


Cuando te sumerjes en el intrincado lenguaje del siglo XXI parece que no hay cabida para nada que se salga de lo desagradable y estomagante. Los planos se emborronan, la imagen queda cubierta de una densa pátina de pringue e interferencias, la cámara se mueve como loca, los personajes se ahogan en la carencia de un destino deseable o deseado al menos, y quedan estancados en las alcantarillas de la autodestrucción y la psicopatía. No es que nuestras obras generen antihéroes, esos al menos, en contraposición con sus antagonistas, reflejan la necesidad de ser exactamente lo contrario, me refiero a que realmente se proponen como ejemplos una serie de pseudo-antihéroes que no llegan siquiera a esa necesidad de ser las sombras entre las que brille alguna luz.

Somos la generación de los desheredados de valores intrínsecos como el amor, como la búsqueda de la verdad... ¿hemos fagocitado la moral hasta el punto de que nos resulta indigesta? ¿Es esa la razón de que seamos incapaces de traer al mundo obras maestras, héroes del día a día?
No comprendo que novelas de medio pelo sean best-sellers y hayamos perdido de vista a los clásicos.

Deberíamos leer a Horacio de rodillas, como solía decirnos un gran profesor al que admiraba (aunque no le llamara de usted, ni me hablara desde un atril). Y es que las formas no hacen el fondo y si queremos respeto, tenemos que ganárnoslo. Seamos ejemplo, seamos héroes y sembremos, porque lo que estamos haciendo en este momento es desandar el camino que han forjado muchos con gran esfuerzo y la tierra que no se alimenta yace yerma.