Taller Encantado

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7 de enero de 2009

Suspensión

Dejar que el cuerpo se hunda en agua caliente, cerrando los ojos y abandonando el cuerpo, es una de las experiencias más placenteras del mundo.

Éstas fueron las palabras del sabio que habita en la morada de los libros. Yo, una menuda hadita de ojos saltones y voz cantarina, nunca habría podido experimentar esa sensación, ya que, como podrás imaginar, si mis alas se mojan el peso me impide levantar el vuelo. Y eso sería nefasto para mantener mi identidad a salvo. ¿Imaginas que no pudiera huir cuando los ojos de un niño retroceden a asegurarse de que me han visto? Perderían toda su ilusión si comprendieran que ciertos seres efectivamente existimos, necesitamos el halo de la clandestinidad para alimentarnos de la fantasía y la imaginación de cuantos creen en la magia.

Eso fue lo que me hizo comenzar un largo viaje, en el que tuve que superar numerosos obstáculos. El sabio me dijo que la felicidad era el perfecto sinónimo de la ausencia de miedo. Y mi terror visceral a ser vista o descubierta por ojos indiscretos sólo podría disiparse alcanzando el Valle de Las Aguas Tranquilas. No era precisamente fácil llegar allí, por eso se considera una zona segura. Tras atravesar el Camino de los Gnomos Tardones (tras dos meses de agotadora parsinomia), pude acceder al Bosque de los Castaños Milenarios, que con sus interesantes pero interminables historias me mantuvieron ocupada una eternidad incuantificable... hasta que al fin mis pasos y mis cortos vuelos me llevaron a la Senda de las Mariposas. Ellas me acompañaron gran parte del camino contándome la historia de dos amantes que se unieron para siempre en aquella senda y otras muchas sobre pillos y tesoros. Y tras atravesar la Gruta de los Ecos Sin Fin y superar el Paso de las Sirenas Silenciosas pude al fin llegar a la última barrerar: la Puerta de las Tres Adivinanzas. Allí, gracias a mi viaje pude contestar cuáles eran las hazañas del Conde de Guirmendinuf (me has contó uno de los castaños milenarios), cuáles eran los nombres de los amantes unidos en la Senda de las Mariposas (mis aladas amigas me habían relatado todos los detalles de aquella aventura) y cuál era la condena de las sirenas que, por chismosas fueron castigadas a permanecer en silencio para siempre.

Y al abrirse aquella enorme puerta allí estaba mi sagrado descanso, libre de toda pena, cuánta razón tenía el sabio: dejar que el cuerpo se hunda en agua caliente, cerrando los ojos y abandonando el cuerpo, es una de las experiencias más placenteras del mundo.

5 comentarios:

Aurora dijo...

lolita, esto de dejar pasar el tiempo bajo o en el agua, me trae unos recuerdos suaves y relajantes (supongo que no serán los mismos que los tuyos)...a mi siempre me ha gustado perderme hasta donde no alcanza el pie en el arena de la playa y mucho más allá y entonces, hacer el muerto, cerrar los ojos y relajarte, dejar que el sonido lejano de las voces de los niños en la playa y del paso ligero de ls lanchas motoras suene hueco. Es toda una sensacion de bienestar.
Y si tengo q recomendar algún lugar exquisito para pasar un noche romántica, te aconsejo las termas de Ourense, que tiene unas pequeñas termas al aire libre de 38a 41º donde puedes disfrutar de las estrellas mientras te tomas un baño extraordinario, sobre todo, si la temperatura atmosférica es de 1º. Es algo bueno, bonito y barato.
me ha encantado tan sonoro relato lleno de esos asombrosos lugares...
me ha fascinado recordar las historias tiernas de las hadas y de los duendes...en otra nota te explico mi secreto con estos seres

un beso enorme, cuidate

Lolita blues dijo...

Ey! A qué esperas para desembuchar meiguiña? No me dejes con la intriga!!! Aunque te adelanto que ya imaginaba tu especial vinculación con los seres mágicos (he tenido tentaciones de apartarte los rizos para comprobar si tenías las orejas puntiagudas o rastrear tu espalda en busca de alas...).
En fin, bicheja, ya me contarás... biquiños!

Aurora dijo...

Esto es un secreto al oido porque como tu dices no se puede descubrir donde habitan estos seres mágicos, pero, como de momento no conoces mi hogar en Galicia, te lo cuento...hay un pequeño bosque al lado de mi casa que está formado por un centenar de robles, allí llamados carballos; y algunos que tienen muchos años de antigüedad, tienen un hueco en la parte baja del tronco, es por esta singularidad cómo se reconocen donde viven los duendecillos del bosque. Muchos han sido abandonados por la proximidad de las casas que se han ido construyendo con el tiempo y se han trasladado a bosques más altos y más profundos. Le gusta mucho ver a los niños por eso yo siempre me he paseado mucho con ellos y, aunque, no se dejan ver por los mortales, si que juegan contigo asustándote con un ruido o con la caida de una hoja, de una rama vieja o de una bellota y por suerte para tu cogote, no tienen buena puntería.

Otros seres que vivieron en este robledal han sido las hadas negras, muy escasas y dificiliiiisimas de ver, ya que forman parte de una flor rarisima de una planta más rara si cabe, que tan sólo crecen en lugares muy húmedos, muy oscuros y escondidos. De lo bello de sus alas es el negro irisado y de lo bello de sus actos es su bondad, vuelan a ras del suelo, con el mínimo contacto con la luz, y tan sólo te conceden un deseo en toda tu larga vida. Ya quedan tan pocas...el hombre es tan destructor con la naturaleza que todo lo mancilla. Y los primeros en notar esta destrucción son estos seres tan sensibles.

Y como no, hay que andar con mucho cuidado cuando la caida de las hojas porque entre ellas se camuflan las mariposas verdes, elegantes en vuelo y únicas en su especie pues es durante esta época del año cuando se las pueden descubrir ¿no te ha coincidido ver en alguna ocasion alguna hoja subir a la rama del arbol en vez de bajar? pues si has sido buena observadora, ten por seguro que era una de ellas. Son fuertes, no como sus congéneres de la primavera. Se reproducen y se alimentan de la savia de los árboles y en su momento sus tonalidades cambian de color, al amarillo, al rojizo, al parduzco, al igual que la vida natural de una hoja caduca. Y estas si que se dejan acariciar siendo muy suaves y muy pomposas al tacto.
Hay muchos más pero creo que la entrada que te he hecho es suficiente para q te hagas una idea de la sabiduría y magia de la tierra.

Me estoy emocionando mucho recordando mis viejos tiempos en mi tierra y la nostlagia hace mella en mi condicion de meiga. Esta distancia me mella los poderes y las facultades...y todo porque me he propuesto hacer una tesis de los seres mágicos de la estepa madrileña.
besos con mi varita, los sientes?

Aire Fresquito dijo...

Qué "hadoso" es este espacio. Aurora, a ver si te animas a escribir las leyendas populares de la tierra que te vio nacer, que con gusto me las leería... Y espero acordarme de esas termas de Ourense por si algún día paso por allí.

Y Lolita, yo también estuve con otro Juanillo en Salamanca hace unos días visitando la ciudad. ¿Otra casualidad como la del Joker o telepatía? ;-)

Anónimo dijo...

Hola LOlita me ha gustado mucho tu relato de las hadas, a mi tambien me gustan , y yo creo en ellas hasta me ha parecido verlas alguna vez , cro que estamos rodeados de seres mágicos y no todos son hadas o nomos, algunas veces son personas que parecen normales, pero no, son mágicas porque son capaces de hacer que las personas que estan asu alrrededor sean capaces de experimentar sensaciones únicas con su sola presencia.
Aurora tambien me ha parecido myyyy tierno tu relato . Animate y cuentame una historia de hadas y duendes , yo que conozco un poquito tu tierra se , que si hay un lugar perfecto para que vivan estos seres esa es tu tierra siempre llena de mágia ¡Animate! y cuentame algo.


Un besito LOlita, Para ti tanbien meiguiña.

Sandrita te echamos demenos por Bricor UN besito.

Maria

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