Taller Encantado

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25 de junio de 2009

Despertar de la inocencia: el desengaño laboral

Clásicos errores de manual de un mal gestor de recursos humanos: mentir para tener satisfecho al trabajador (y pensando que podrá promocionar en la empresa, que tendrá periódicas subidas de salario, que tendrá dietas, facilidades para trabajar cerca de su casa, etc.) y ser absolutamente incompetente en cuanto a inteligencia emocional se refiere. Esto suele llevarles a situaciones bastante ridículas que pueden terminar en el "teta, culo, pedo, pis" cuando se encuentran con quien les hace frente con educación y la ley en la mano.

Es bastante clásico el hecho de que cuando uno inicia su carrera laboral se desviva por cuatro duros, trabaje horas de más sin reclamarlas, sea flexible siempre en beneficio del empresario, aparte de sentirse inferior simplemente por acabar de aterrizar en el mercado del trabajo. Y es que es eso, señores, un mercado. Para que te valoren, tienes que venderte caro.

Un buen día descubres que no existen amigos en este terreno, máxime si están por encima de ti (en cargo, porque en cualquier otra cosa... habría que verlo, otorguémosles el beneficio de la duda).

A la larga te das cuenta de que hay pocos jefes que hayas tenido a los que realmente admires y de los que verdaderamente hayas aprendido algo que no sea justo lo que no se debe hacer. Aunque reconozco que eso es también una lección en toda regla. De todas formas ¿cabía esperar otra cosa de quien no sabe ni dónde tiene las narices? No podemos extrañarnos de que algunos negocios vayan en picado, lo extraño es que alguna vez hayan funcionado. Así que suerte, y bendita crisis que ha venido a frenar el consumo desmedido de cosas que en verdad no necesitábamos y estaban enriqueciendo a los clásicos pijos que se creen alguien por tener una Blackberry y un coche de 30.000 euros.

2 comentarios:

canichu dijo...

lo malo es los que tienen la blackberry precisamente para que sus jefes les hagan trabajar fuera de horas de trabajo... y sin remunerar.

Lolita blues dijo...

Hay casos para todo, la verdad. Dependiendo de a dónde vayas verás a más o menos "curramucho"...

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