Taller Encantado

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7 de julio de 2012

Crecer sin guías


Estaba en muy mal estado. Las malas hierbas habían ido colapsando la base y no permitían que llegara allí la luz del sol, de modo que poco a poco se estaban debilitando las raíces cuyo espacio estaba siendo invadido. La única opción para salvaguardar la salud había sido tirar las hojas más bajas y tratar de trepar hacia la luz, pero en aquel esfuerzo, los tallos se habían alargado de tal forma que no habían podido asumir el peso de las carnosas hojas altas, que tan llenas están de agua. Esto las había vencido retorciéndolas en toda clase de piruetas que trataban de darle la fortaleza suficiente para tirar de nuevo hacia arriba. La recompensa: los rayos preciados de sol, el alimento, la calidez de la energía, el motor de la fotosíntesis, el origen de su verdor y la posibilidad de afianzarse.

Así estaba esta mañana mi kalanchoe. La había dejado demasiado tiempo sola, sin mimarla, tan solo regándola lo necesario pero sin prestarle la atención debida. Ahora, ya sin las hojas muertas, con una dosis apropiada de abono, con guías a las que poder agarrarse para alcanzar la luz y en una posición en la que lo hará con una mayor facilidad, la mejoría ha sido notable. Ha recibido los cuidados que necesita para poder tener una mejor calidad de vida, y para poder alimentar esas preciosas flores rojas que tan duraderas y hermosas son.


La pregunta, inevitable, es quién nos quita a nosotros la broza del camino, quién nos ayuda a alcanzar el sustento y nos rescata con sus guías para seguir el camino adecuado. Estamos muy solos. Florecemos en la oscuridad y nos mustiamos sin haber alcanzado la posibilidad de recibir la luz del sol. Quienes hemos descartado la fe de nuestras vidas solo dependemos de nosotros mismos y de quienes nos rodean. La mayor parte del tiempo estas personas desconocen cuáles son nuestros problemas reales, nuestras necesidades o siquiera nuestras aspiraciones. ¿Cómo ayudarnos entonces? ¿Podremos alcanzar a base de esfuerzo y dedicación el aire limpio, respirarlo y seguir adelante sin dejarnos morir o agonizaremos por carencia de alimento? En el caso de mi kalanchoe estaba muy claro lo que necesitaba, ¿qué necesitas tú para vivir? ¿Qué necesito yo?

9 de marzo de 2011

La primavera ha llegado

La primavera ya está aquí: aunque no haya llegado aún el día oficial, la naturaleza eclosiona despertando del perezoso invierno que parecía interminable. Las flores se abren al sol, los insectos salen de sus escondrijos, las aves pueblan los cielos buscando ansiosamente ramas y broza con la que componer sus nidos y poco a poco el ciclo de la vida se renueva, inalterable, a pesar de los pesares. De nuevo la hierba crecerá entre las tejas, las semillas encontrarán amparo incluso entre los huecos del asfalto y la vida se abrirá paso aun en las condiciones más adversas, recordándonos que por más que nos juste jugar a ser dioses y por mucho que sea el daño que podamos infligirle a nuestro entorno, éste nos ha engendrado y cuando quiera nos puede hacer desaparecer. Y entre tanto nos regala los sentidos engalanándose de colores y de savia nueva.

Os dejo algunas de las últimas fotos que he tomado recientemente.





12 de agosto de 2010

Lecciones de entomología

La naturaleza nos brinda un constante espectáculo de color y de alegría que se refleja en la inmensa variedad de especies que pueblan nuestros bosques. Os dejo con las instantáneas que marcaron un día muy especial en el Cañón del Río Lobo y posteriormente en las Hoces del Río Duratón... desde las lagunas cubiertas de nenúfares hasta las rocas más áridas, la especialización de los insectos se abre camino.

28 de junio de 2010

Náufragos

Guiados por el sonido de flautas dulces contemplamos juntos el temblor de las flores nocturas. Espiamos la belleza de los campos de verano iluminados por las caprichosas luciérnagas dejándonos naufragar en una luna extraña, lejana y caprichosa. Tomaste mi mano y me empujaste hacia el abismo asiéndome bien fuerte para no dejarme caer. Ya no puedo vivir si no es al borde, buscándote en cada reflejo de las aguas subterráneas.

El murmullo de los pájaros me trae a los oídos tu nombre pero es la noche la que me hace ver tu rostro en todos los seres de la oscuridad, en todos los fantasmales movimientos de las ramas y en todas y cada unas de las imperfecciones de los suelos que apenas oso tocar con mis pies, caminando de puntillas.

El mundo se me antoja frágil y quebradizo desde que no estás, desde que decidiste diluirte en la niebla para volver a tu legítimo lugar: todos los lugares. Vagaré viéndote en cualquier parte como cree el cristiano que ve a dios en todas las cosas, yo en todas las cosas te veré a ti... creyendo que el viento que acaricia mi mejilla me trae tus besos, que árbol que me cubre de la lluvia es tu cuerpo, que las flores se abren porque tú alimentas su tierra y que en ti me sumerjo cuando me introduzco en las aguas y las cascadas.

Tú eres los cielos y los planetas que orbitan, eres la luna y las mareas, eres la tierra y el calor, el fuego y el hielo, la nieve y las aguas y en las colinas veo tus hombros y en los valles veo serpentear tus brazos y todo lo cubre tu rostro. Tu divina alegría resuena en el repiqueteo del pájaro carpintero y en el romper de las olas y tu sabiduría en los templos abandonados y comidos de raíces de oriente y en las efigies del desierto y en los textos que no sabemos ya traducir. Eres el principio y el fin de todas las cosas y por eso te quiero, aunque no estés, aunque nunca vuelvas a estar, porque sí estás en multitud de formas siempre conmigo. En todas y cada una de ellas.

15 de junio de 2010

Sálvame de morir ahogado

Sálvame de morir ahogado entre las aguas, rescátame de la tempestad. Tómame de la mano y corramos descalzos por la orilla. Dejemos que la brisa salina se cuele dentro de nuestras camisas, que la marea nos sorprenda jugando en la arena. Dame la oportunidad de escapar del tedio, de liberarme de las cadenas y gritar libre mientras me arrojo a un mar en calma. Podemos nadar hasta cansarnos, hasta arribar a playas limpias de las que esconden tesoros ignotos. Buscaremos un vergel colmado de dulcísimos frutos y viviremos al aire y al sol mientras el tiempo se encarga de borrar las huellas del pasado. Podremos escuchar el mar en una caracola y trepar a las palmeras. Seremos uno renaciendo en paz con la naturaleza lejos de máquinas y artificios. Se acabarán los miedos, las dudas, las obligaciones. Toda una vida por delante para vivirla de veras.


Sálvame de morir ahogado. Abre el cuello de mi camisa, afloja el nudo de la corbata, masajea mi pecho, porque me ahogo lejos del mar. Prisionero entre muros de hormigón y vigas de hierro. Desfallezco aniquilado por la inmensidad de las deshumanizadas ciudades que nos acogen hacinados aspirando gases y envenenando nuestras almas. Rescátame de entre estas ruinas que son mi alma y mi cuerpo, que arde en llamas invisibles por remontar el vuelo. Llévame contigo muy lejos, a un lugar en el que no viva a través de los demás, anclado al tic tac de un reloj implacable que se lleva mi vida, vacía.

27 de agosto de 2009

Nuevos mundos por descubrir

Y como muchos dicen, todos están dentro de éste. No están lejos de la verdad aquellos que opinan que todo lo que el hombre puede imaginar con su cabecita pensante está ya inventado y que la realidad no es sino una re-re-re-recreación de cuanto hubo anteriomente, una suerte de remix de lo antiguo y lo nuevo pero que nos lleva a una especie de bucle temporal que se recrea cada cierto tiempo. El mundo de la moda es un ejemplo tan manido como quizás frívolo, pero ahí tenéis a las grandes figuras del estilismo retornando una vez y otra a momentos pasados mezclados con un poquitín de rollo "cool" para darle el empaque necesario a sus colecciones. Las temporadas se suceden igual que la sensación de "dejà vu".

Solo una cosa consigue conmoverme ya de veras: la propia naturaleza. Tanto lo que me rodea cuando estoy inmersa en un paisaje como la propia naturaleza del hombre y los resquicios de su mente. Esa dualidad: desde mí misma hacia fuera y desde mí misma hacia dentro pone en contacto dos realidades incomprensibles e inabarcables para mí. La mente no puede pensarse a sí misma, puesto que para analizarse tendría que autodescomponerse y entonces no podría realizar ese proceso y la naturaleza, sencillamente se nos escapa de las manos. Toda la razón de la existencia del hombre, su necesidad de crear sociedades, de abastecerse, de guarecerse, de perpetuar su carga genética no ha sido sino un paulatino proceso de "poner puertas al campo". Nos hemos reproducido, expandido y diseminado de tal forma y hemos derrochado tanto, que estamos agotando los recursos de los que nos valemos. Nos autoextinguimos. A lo mejor seguimos el ejemplo de los lemmings y cuando seamos (aún más) multitud nos suicidamos como insinuara la estupenda película de "El incidente".


Algún mecanismo de defensa tendrá el planeta para tratar de sobrevivirnos, porque aunque la naturaleza no es omnipotente, seguirá abriéndose paso, como lo hacen las hierbas entre el asfalto de nuestras carreteras o los mejillones que crean sus colonias en la cubierta de los buques... Nada puede detenerla, y el hombre se arriesga cada día más a perecer en el intento de tratar de desafiarla. Convivimos con complejidades que sin embargo, funcionan. No comprendemos nuestra propia mente, pero nos valemos perfectamente de ella cada día para las actividades más nimias. No comprendemos los mecanismos que rigen muchos fenómenos naturales, pero sin embargo, ahí siguen realizando (o no) su función de todas maneras.

En resumen, creemos que conocemos mucho, pero en verdad apenas conocemos nuestro propio ser ni lo que le rodea. Somos ricos en ignorancia y arrogantes en cuanto a lo que creemos saber. Hay todavía muchos mundos por descubrir, pero la principal paradoja que nos acompaña desde la cuna, el tiempo implacable que es el que nos marca el día a día, sigue siendo inexpugnable a nuestros esfuerzos por ser desentrañado. No comprendemos nada sin sus coordenadas espacio-temporales, no sabemos por qué somos sujetos temporales, ni sabemos cuándo se producirá nuestro final, ni siquiera si lo hay.

24 de marzo de 2009

Descanso y naturaleza

¡¡¡Qué gozada de viaje nos hemos marcado en el puente de San José!!! Ha sido el descanso del guerrero, y me ha permitido coger aire, descansar y afrontar el día a día con renovado optimismo e ilusión. Todas las tensiones las dejé caer cascada abajo para sentirme viva de nuevo y con ganas de avanzar.

Os dejo unas foticos, saludos:


Sitios que he visitado