Taller Encantado

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19 de julio de 2010

A ti, que esperas

Ciprés alto y airoso,
flor de corola oscura,
joven de ojos más negros
que la noche sin luna.
¿Ves ese vellón blanco
que leve el aire empuja?
Así pasan los días
para no volver jamás.

Menos pronto la rosa
de galas se desnuda
si llueve, menos pronto
se ve la arena enjuta,
que de la vida pasan
placeres y amarguras
semejantes a un sueño
que concluye en la tumba.

¡Tan solo Dios es grande!
Si quieres que la pluma
de un arcángel escriba
tu vida santa y pura;
de las pasiones huye
que son mortal cicuta,
y el espíritu alado
remonta a las alturas.

El cuerpo es para el alma
prisión triste y oscura,
dichoso el que la rompe
de luz y amor en busca.
Dichoso el que a Dios sube
y en su esplendor se inunda
y confundidos arden
como dos llamas juntas.

Versos encontrados en el mes de mayo de 2010 y atribuidos a Bécquer en honor a una buena persona que espera un mágico y liberador momento.

6 de julio de 2010

Yo tendría tres añitos...

... seguramente dormía tranquila. Todavía no me preguntaba qué es la justicia, ni qué es lo que más conviene a un país: conservar su dignidad moral y la de su pueblo o asegurar la inversión extranjera y por tanto el alimento de un importante número de personas.

Yo era un bebé cuando en la madrugada del 3 de diciembre de 1984 en Bhopal, situado en el centro de India, 42 toneladas de una sustancia extremadamente tóxica conocida como isocianato de metilo, escaparon en forma de gas de una planta de pesticidas de la empresa estadounidense Union Carbide. Como consecuencia directa de la fuga se calcula que han fallecido más de 20.000 personas. En total unas 520.000 personas quedaron expuestas a los gases, siendo una de las catástrofes industriales más graves del mundo, por encima de la de Chernóbil.

Más de 100.000 personas han nacido con secuelas permanentes como cáncer, trastornos hormonales, mentales, ceguera, enfermedades de riñón o hígado a causa no sólo del escape puntual de 1984 sino también a la indiferencia de las autoridades que continúan manteniendo toneladas de productos químicos tóxicos en la antigua planta de la Union Carbide que se han filtrado hasta los acuíferos de subterráneos que proveeen de agua a miles de personas, afectando a toda una segunda generación.

La exigencia de responsabilidades se complicó aún más cuando en 2001 Union Carbide fue comprada por Dow Chemicals, también estadounidense, que se niega a asumir la culpa del accidente porque por entonces no era siquiera propietaria de la planta.

Durante todos estos años, las víctimas no han sido resarcidas por el inmenso daño infligido. La empresa, cuyo máximo responsable fue declarado prófugo, solo ha recibido como castigo la condena de ocho de los entonces empleados, todos indios, que rondan los 70 años, y a los que inmediatamente se les puso en libertad bajo fianza (excepto uno de ellos, fallecido ya) y una multa de 8.870 euros.

Obviamente la levísima condena no se corresponde con el dolor causado y con las consecuencias que todavía hoy tiene la pésima gestión de una administración cuyo principal interés ha sido la protección de la inversión extranjera frente a los derechos más primarios de sus gentes como son la seguridad, la salubridad de las aguas y la atención a los afectados.

De ahí la indignación, la ira y la tristeza de las víctimas y los activistas que esperaban con esperanza el veredicto del Tribunal de Bhopal y han visto dinamitada toda posibilidad de quedar resarcidos en algún modo.

La doble tragedia de Bhopal: la de no poder ver el fin del dolor causado y la impotencia ante la falta de justicia.

28 de junio de 2010

Náufragos

Guiados por el sonido de flautas dulces contemplamos juntos el temblor de las flores nocturas. Espiamos la belleza de los campos de verano iluminados por las caprichosas luciérnagas dejándonos naufragar en una luna extraña, lejana y caprichosa. Tomaste mi mano y me empujaste hacia el abismo asiéndome bien fuerte para no dejarme caer. Ya no puedo vivir si no es al borde, buscándote en cada reflejo de las aguas subterráneas.

El murmullo de los pájaros me trae a los oídos tu nombre pero es la noche la que me hace ver tu rostro en todos los seres de la oscuridad, en todos los fantasmales movimientos de las ramas y en todas y cada unas de las imperfecciones de los suelos que apenas oso tocar con mis pies, caminando de puntillas.

El mundo se me antoja frágil y quebradizo desde que no estás, desde que decidiste diluirte en la niebla para volver a tu legítimo lugar: todos los lugares. Vagaré viéndote en cualquier parte como cree el cristiano que ve a dios en todas las cosas, yo en todas las cosas te veré a ti... creyendo que el viento que acaricia mi mejilla me trae tus besos, que árbol que me cubre de la lluvia es tu cuerpo, que las flores se abren porque tú alimentas su tierra y que en ti me sumerjo cuando me introduzco en las aguas y las cascadas.

Tú eres los cielos y los planetas que orbitan, eres la luna y las mareas, eres la tierra y el calor, el fuego y el hielo, la nieve y las aguas y en las colinas veo tus hombros y en los valles veo serpentear tus brazos y todo lo cubre tu rostro. Tu divina alegría resuena en el repiqueteo del pájaro carpintero y en el romper de las olas y tu sabiduría en los templos abandonados y comidos de raíces de oriente y en las efigies del desierto y en los textos que no sabemos ya traducir. Eres el principio y el fin de todas las cosas y por eso te quiero, aunque no estés, aunque nunca vuelvas a estar, porque sí estás en multitud de formas siempre conmigo. En todas y cada una de ellas.

El fin de la ilusión

Solo oír tu voz diez minutos al día, me quiebra la vida. Solo intuir tu cuerpo vagando por los pasillos de la casa, respirar tu aroma hundiendo la cara en tus camisas... solo buscarte una y otra vez en las mismas fotos. Conozco las irregularidades de tu rostro, conozco tus cicatrices, albergo en mi ser el mapa de tu ser. Y solo buscarte me quiebra el alma.

Camino con paso quebrado mientras resuena en el eco de nuestra habitación tu risa. Veo tus dientes blancos. Acaricio el aire mientras pienso en sus suaves sienes. Pero no estás conmigo. Soy un sombra errante que no encuentra su hogar. Desarraigada, busco un lugar entre tus brazos que no existe para mí. Te espero al otro lado de esta realidad, porque aquí he agotado ya los sueños, las esperanzas han ido palideciendo y la felicidad compartida se ha marchado muy lejos.

Iré donde estallan las pompas de jabón, me esconderé en el lugar en el que yacen los calcetines desparejados y donde los deseos esperan a ser llamados a realizarse.

23 de junio de 2010

Caminos

Caminos que se cruzan, se abandonan, se anhelan, se retoman. Caminos que preceden a inmensas travesías, senderos en los que desembocan los caminos que apenas se empezaron a distinguir entre la fronda.

Hay muchos caminos. Unos quedan vedados por el tiempo o los obstáculos, otros se abren francos resultando irresistibles. Si en ocasiones parecen tenebrosos y temibles no menos cierto es que hay otros de ensueño que querríamos recorrer una y otra vez. Sin duda los peores son aquellos en los que no nos atrevemos a adentrarnos... retumban durante el resto de nuestras vidas en nuestras sienes los ecos de los pensamientos que retornan a aquel instante preciso ¿a dónde nos habrían conducido?

Como obligados viajeros de la vida que somos el arrojo nos es imprescindible para poder avanzar. Y eso conlleva elegir. Dichoso el que es libre para poder hacerlo.
O no. Las bifurcaciones y las desembocaduras en mil brazos son la desgracia de los irresolutos como yo misma, siempre perdida y siempre buscando. Pero en cualquier caso, no saber a dónde me dirijo me resulta tan estimulante como aterrador y es ese miedo visceral es que al final tiene el poder de salvarnos de la comodidad y la indolencia.

21 de junio de 2010

La salida

Me lo preguntaba a menudo, no podía evitarlo. Cuanto más trataba de sacar esa cuestión de mi cabeza, más parecía querer filtrarse entre mis reflexiones. Era la misma asfixiante sensación que tenía cuando no podía quedarme dormido y lo deseaba con tanta y tan infructuosa fuerza. Me desagradaba hasta la náusea esa maldita traición de mi mente, que me paralizaba y me dejaba a merced de mis demonios.

Con el ceño fruncido, las manos en los bolsillos y el andar afectado, me sorprendí caminando y conjurando a todos los dioses que me dejaran descansar de esas reflexiones a las que estaba condenado, pero nada surtió efecto. Después pensé que quizás la música me absorbería los sesos, de modo que tomé el primer disco que cayó en mis manos y lo reproduje tan alto como me fue posible. Aunque tuve unos minutos de paz, al cabo mi mente vagaba de nuevo por las dudas y contradicciones que trataba de sortear, y de nuevo comenzaba a razonar en baja voz, cavilando sin descanso, volviendo una y otra vez a los mismos lugares.

No podía dejarme vencer así, de modo que salí de nuevo a la calle, dispuesto a liberarme a cualquier precio de aquellos invisibles fantasmas que me estrangulaban los pensamientos. Comenzó a llover, primero tímidamente, luego con fuerza, y aquel golpeteo del agua no hizo sino seguir taladrando mi ya de por sí hastiada razón. Eché a correr, desesperado, llevándome las manos a la cabeza como si así pudiera sacar de ella mi oscuros pensamientos, corrí como un loco hasta llegar a aquel portón. Luego solo recuerdo que así con fuerza la aldaba y golpeé aquella puerta como si fuera mi única posible salvación.

18 de junio de 2010

Aroma de café

Aroma de café matutino, el periódico bajo el brazo y el sueño grabado a fuego en los ojos. Teo iba a la oficina dejando que su mirada quedara prendida de cualquier hermosa muchacha, pero antes, un sueñecito en el tren le haría bien, es más, lo necesitaba para reponer fuerzas. No todos los días se le pegaban tanto las sábanas, pero esa víspera, inolvidable, le había dejado agotado y no podía ni debía llegar tarde al trabajo. Se sentía dichoso, extasiado, feliz, recordando el placer que había sentido, al menos hasta que se percató de la mancha de sangre.

15 de junio de 2010

Sálvame de morir ahogado

Sálvame de morir ahogado entre las aguas, rescátame de la tempestad. Tómame de la mano y corramos descalzos por la orilla. Dejemos que la brisa salina se cuele dentro de nuestras camisas, que la marea nos sorprenda jugando en la arena. Dame la oportunidad de escapar del tedio, de liberarme de las cadenas y gritar libre mientras me arrojo a un mar en calma. Podemos nadar hasta cansarnos, hasta arribar a playas limpias de las que esconden tesoros ignotos. Buscaremos un vergel colmado de dulcísimos frutos y viviremos al aire y al sol mientras el tiempo se encarga de borrar las huellas del pasado. Podremos escuchar el mar en una caracola y trepar a las palmeras. Seremos uno renaciendo en paz con la naturaleza lejos de máquinas y artificios. Se acabarán los miedos, las dudas, las obligaciones. Toda una vida por delante para vivirla de veras.


Sálvame de morir ahogado. Abre el cuello de mi camisa, afloja el nudo de la corbata, masajea mi pecho, porque me ahogo lejos del mar. Prisionero entre muros de hormigón y vigas de hierro. Desfallezco aniquilado por la inmensidad de las deshumanizadas ciudades que nos acogen hacinados aspirando gases y envenenando nuestras almas. Rescátame de entre estas ruinas que son mi alma y mi cuerpo, que arde en llamas invisibles por remontar el vuelo. Llévame contigo muy lejos, a un lugar en el que no viva a través de los demás, anclado al tic tac de un reloj implacable que se lleva mi vida, vacía.

Sitios que he visitado