Frío que cala hasta los huesos. Una intensa humedad pegajosa. La cara helada, las manos buscando refugio. Los pasos, indecisos, no saben dónde van a poder asentarse puesto que de las paredes fluye agua y el terreno es resbaladizo.
Y allí está ella, colgando de su tela, laborando un día más. Ajena a mis pensamientos, ajena al susto que me ha propinado, ajena al mundo, teje su trampa cuidadosa. También ha sido madre, recientemente además. Pero eso yo no lo sé a ciencia cierta, o quizás sí, no importa. Es lo de menos. Las sombras se proyectan en la cueva prolongando los cuerpos y haciéndolos inmensos. Del mismo modo yo proyecto la sombra de este relato para estirar las ocho patas de mi amiga y crearle un pasado y un presente que se escapa entre suspiros y un futuro que es totalmente inevitable y nos atrapa por oleadas. Igual que los finísimos hilos que salen de su cuerpo, que se adhieren a cualquier presa que los toca. Cuanto más avanzas, querido lector, más prisionero eres de las palabras, más sed de saber te brota de las entrañas y no puedes escapar, muy a tu pesar. Tu voluntad se diluirá hasta que llegue el momento. Sigue respirando, y tratando de desenredarte, apenas te reconoces ya. Espera, ya casi te alcanzo.

Y allí está ella, colgando de su tela, laborando un día más. Ajena a mis pensamientos, ajena al susto que me ha propinado, ajena al mundo, teje su trampa cuidadosa. También ha sido madre, recientemente además. Pero eso yo no lo sé a ciencia cierta, o quizás sí, no importa. Es lo de menos. Las sombras se proyectan en la cueva prolongando los cuerpos y haciéndolos inmensos. Del mismo modo yo proyecto la sombra de este relato para estirar las ocho patas de mi amiga y crearle un pasado y un presente que se escapa entre suspiros y un futuro que es totalmente inevitable y nos atrapa por oleadas. Igual que los finísimos hilos que salen de su cuerpo, que se adhieren a cualquier presa que los toca. Cuanto más avanzas, querido lector, más prisionero eres de las palabras, más sed de saber te brota de las entrañas y no puedes escapar, muy a tu pesar. Tu voluntad se diluirá hasta que llegue el momento. Sigue respirando, y tratando de desenredarte, apenas te reconoces ya. Espera, ya casi te alcanzo.



