Taller Encantado

English cv French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified
Mostrando entradas con la etiqueta SUFRIMIENTO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SUFRIMIENTO. Mostrar todas las entradas

30 de septiembre de 2011

El umbral

Cuando padeces dentro de los límites de tu piel un dolor físico, al menos esta barrera le sirve de frontera. Dependiendo de su naturaleza puedes controlarlo e incluso tu propio cuerpo se impondrá un nivel de cordura, adormeciendo la zona afectada o incluso bloqueando los receptores del dolor. Es una reacción totalmente natural que nos protege y palia la brusquedad con la que se produce el daño, tratando de imponer un equilibrio razonable. Puede no ser un gran consuelo, pero convivimos con el dolor cada día y eso debería darnos redaños para enfrentarnos a él o al menos ayudarnos a acotarlo e irlo venciendo.

Sin embargo, todo cambia cuando la diana es un ser querido, se desbordan los umbrales del dolor porque inevitablemente acusas un mazazo más profundo que el que produce una herida, un golpe o una fractura. Quisieras poder arrancar todo su padecimiento, mantener a salvo a esa persona, mimarla, restituirle la alegría arrebatada y verla reír como antes. Salvarla para siempre de cualquier tipo de padecimiento. Pero ¿no es acaso el dolor parte de la vida? ¿No se supone que es el propio recorrido vital el que debe hacernos aprender para saber llevar esa lacra? Siempre las mismas preguntas sin respuesta, vagando por nuestras cabezas, son las que nos abducen del espanto de ver a un ser querido desarmado, bregando por superar el obstáculo destructor del dolor. Nada puede librarnos de ello, aunque bien es cierto que en contraprestación los momentos de placer, algunos extrañamente imprevistos, nos provocan picos de felicidad que llegan a hacernos pensar que todo este circo merece la pena. Habrá que resarcirse disfrutando de esos instantes hasta que nos llegue el momento de superar el umbral.

7 de abril de 2009

Amnesia selectiva o jugar a ser Dios

Cada día, al abrir el periódico, un nuevo espasmo sacude mi corazón... lo próximo será borrar nuestros recuerdos, supuestamente a nuestro antojo. "Somos lo que recordamos". Pero es que efectivamente, ¿no teníamos suficiente con la manipulación genética? Pues se ve que no, el débil y estúpido ser humano se plantea modificar su mente antes de comprenderla. Así que, si quiere ud. dejar de fumar, pronto contará con la terapia de la amnesia selectiva. ¿Seremos capaces de engañar a nuestra mente? Lo dudo muchísimo. Puedes olvidar que eras fumador, incluso el aroma del tabaco, pero no por ello dejará de gustarte su sabor o su efecto en tu cuerpo (mal que te pese) así que recaerás indefectiblemente, solo que cada vez será la primera para tu maltrecha memoria.

Me parece una de las ideas más horribles que ha podido tener un científico, aunque reconozco que saben venderla bien. Porque quién no querría olvidar un trauma infantil que te mantiene paralizado o un espantoso recuerdo que te impide seguir con tu vida... sin embargo lo que hace que seamos lo que somos y como somos son nuestras experiencias previas, nuestra visión del mundo está conformada por nuestro bagaje. Jugar con la memoria es jugar a ser Dios lanzando unos dados al aire sin saber dónde pueden caer ni lo que hay escrito en cada una de sus caras. Apenas sabemos cómo funcionan los mecanismos de la memoria ¿y pretendemos manipularla? ¿No será que pretendemos desembarazarnos de cualquier dolor? ¿Pero no es acaso el dolor necesario para la vida? Quiero decir, si nacemos sufriendo, rompiendo el silencio con un desaforado llanto que nos permite comenzar a respirar... ¿por qué eliminar el dolor? ¿por qué eliminar el duelo? ¿por qué eliminar lo desagradable? ¿por qué siempre tratamos de desembarazarnos de aquello que somos y que nos hace ser humanos?

Imagino un mundo en el que las personas han olvidado que han muerto los seres a los que amaban "para dejar de sufrir" o que viven en un estado de amnesia drogadicta en la que no se tolera ningún tipo de sufrimiento. Me vienen a la cabeza Huxley y Orwell y me dan ganas de vomitar. No comprendo que seamos tan inconscientes, tan esclavos del mercado y tan incapaces de asimilar lo que es la vida. Prefiero el mundo en el que habitábamos en el que cuando alguien fallecía vivía en mí y en el recuerdo que transmitía... olvidar es el estado más próximo que se me antoja a ser un zombie, un "no muerto" a la par que un "no vivo".

Sitios que he visitado