Taller Encantado

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16 de septiembre de 2009

Las obras maestras y los héroes

Es lo que echo de menos en el cine, en la literatura, en las series de televisión y hasta en el día a día, ese rayo de luz que es el modelo a seguir, esa voluntad de encauzar los pasos hacia un bien, hacia la redención, hacia la expiación de las culpas y la bondad en estado puro.

¿Significa eso que los dioses, los semidioses y los héroes no se debatieran entre sus propias contradicciones? Todo lo contrario, eran nuestro reflejo y como tal, en ellos proyectábamos nuestras dudas, nuestras disyuntivas y miserias...


Cuando te sumerjes en el intrincado lenguaje del siglo XXI parece que no hay cabida para nada que se salga de lo desagradable y estomagante. Los planos se emborronan, la imagen queda cubierta de una densa pátina de pringue e interferencias, la cámara se mueve como loca, los personajes se ahogan en la carencia de un destino deseable o deseado al menos, y quedan estancados en las alcantarillas de la autodestrucción y la psicopatía. No es que nuestras obras generen antihéroes, esos al menos, en contraposición con sus antagonistas, reflejan la necesidad de ser exactamente lo contrario, me refiero a que realmente se proponen como ejemplos una serie de pseudo-antihéroes que no llegan siquiera a esa necesidad de ser las sombras entre las que brille alguna luz.

Somos la generación de los desheredados de valores intrínsecos como el amor, como la búsqueda de la verdad... ¿hemos fagocitado la moral hasta el punto de que nos resulta indigesta? ¿Es esa la razón de que seamos incapaces de traer al mundo obras maestras, héroes del día a día?
No comprendo que novelas de medio pelo sean best-sellers y hayamos perdido de vista a los clásicos.

Deberíamos leer a Horacio de rodillas, como solía decirnos un gran profesor al que admiraba (aunque no le llamara de usted, ni me hablara desde un atril). Y es que las formas no hacen el fondo y si queremos respeto, tenemos que ganárnoslo. Seamos ejemplo, seamos héroes y sembremos, porque lo que estamos haciendo en este momento es desandar el camino que han forjado muchos con gran esfuerzo y la tierra que no se alimenta yace yerma.

9 de marzo de 2009

Enanos a lomos de gigantes

Días como el de ayer son para recordar a las mujeres que perdieron la vida reivindicando los derechos de los que ahora disfrutamos todas y para pensar qué podemos hacer para mejorar las condiciones de nuestros hijos e hijas, para que vivan en igualdad y la transmitan a su vez a las siguientes generaciones. También para reflexionar sobre cómo podemos ayudar a las mujeres que viven explotadas, denigradas o que ni siquiera son tratadas como personas.
Nos queda un largo camino, pero tenemos lo más difícil hecho: está abierto, solo hay que trabajar, educar, trabajar, educar y seguir trabajando y educando. Son nuestras dos herramientas más importantes: el trabajo y la educación.
Alguien dijo que somos enanos a lomos de gigantes. Aprovechemos esa ventaja para ver más allá.
Feliz día de la mujer trabajadora para todos, puesto que es un logro de todos y para todos.

22 de octubre de 2008

Represión

Un día más en un mundo lleno de jabones de colores y siempre escuchando las mismas cosas "NO SE TOCA NADA", "¿PERO QUÉ HACES?", "¿ES QUE TODO LO TIENES QUE MANOSEAR?"... Lo peor es que esto suele ir acompañado del consiguiente vapuleo.

Es entonces cuando me apetece ponerle la mano en el hombro a ese adulto sin civilizar y, mirándole a los ojos, decirle: "Lo que usted tiene es un niño, no un trozo de carne con ojos, así que si quiere educarle SAQUE USTED LAS ZARPAS DE LOS PRODUCTOS para ser el ejemplo a seguir y en vez de prohibirle que haga lo que obviamente le apetece enséñele a hacerlo con cuidado y educación".

La verdad es que en el 95% de los casos quienes maltratamos las cosas somos los adultos y quienes intentamos engañar y mentir somos igualmente los adultos, pero nos encanta proyectar todo eso en los enanos.

Educar no es maltratar ni reprimir. Enseñar no es castigar ni reprender. El aprendizaje se basa en el diálogo y el entrenamiento, en la comprensión, en la explicación, en tomarse el tiempo necesario. Nadie es perfecto, todos perdemos los nervios, trabajamos muchas horas, estamos cansados, pero la culpa no es de nuestros pequeños (hijos, primos, sobrinos, vecinos...).

Ellos sólo necesitan una orientación para crecer en libertad.

Sitios que he visitado