Un día más en un mundo lleno de jabones de colores y siempre escuchando las mismas cosas "NO SE TOCA NADA", "¿PERO QUÉ HACES?", "¿ES QUE TODO LO TIENES QUE MANOSEAR?"... Lo peor es que esto suele ir acompañado del consiguiente vapuleo.
Es entonces cuando me apetece ponerle la mano en el hombro a ese adulto sin civilizar y, mirándole a los ojos, decirle: "Lo que usted tiene es un niño, no un trozo de carne con ojos, así que si quiere educarle SAQUE USTED LAS ZARPAS DE LOS PRODUCTOS para ser el ejemplo a seguir y en vez de prohibirle que haga lo que obviamente le apetece enséñele a hacerlo con cuidado y educación".
La verdad es que en el 95% de los casos quienes maltratamos las cosas somos los adultos y quienes intentamos engañar y mentir somos igualmente los adultos, pero nos encanta proyectar todo eso en los enanos.
Educar no es maltratar ni reprimir. Enseñar no es castigar ni reprender. El aprendizaje se basa en el diálogo y el entrenamiento, en la comprensión, en la explicación, en tomarse el tiempo necesario. Nadie es perfecto, todos perdemos los nervios, trabajamos muchas horas, estamos cansados, pero la culpa no es de nuestros pequeños (hijos, primos, sobrinos, vecinos...).
Ellos sólo necesitan una orientación para crecer en libertad.
Es entonces cuando me apetece ponerle la mano en el hombro a ese adulto sin civilizar y, mirándole a los ojos, decirle: "Lo que usted tiene es un niño, no un trozo de carne con ojos, así que si quiere educarle SAQUE USTED LAS ZARPAS DE LOS PRODUCTOS para ser el ejemplo a seguir y en vez de prohibirle que haga lo que obviamente le apetece enséñele a hacerlo con cuidado y educación".
La verdad es que en el 95% de los casos quienes maltratamos las cosas somos los adultos y quienes intentamos engañar y mentir somos igualmente los adultos, pero nos encanta proyectar todo eso en los enanos.
Educar no es maltratar ni reprimir. Enseñar no es castigar ni reprender. El aprendizaje se basa en el diálogo y el entrenamiento, en la comprensión, en la explicación, en tomarse el tiempo necesario. Nadie es perfecto, todos perdemos los nervios, trabajamos muchas horas, estamos cansados, pero la culpa no es de nuestros pequeños (hijos, primos, sobrinos, vecinos...).
Ellos sólo necesitan una orientación para crecer en libertad.