Taller Encantado

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31 de agosto de 2011

Adiós al verano


La cruel constatación de que el verano expira en el último aliento de agosto está aquí: un cielo plomizo acompañado de un viento suave y el olor a tierra mojada que ya trae consigo los ecos de los otoños ya vividos. La consabida cuesta de septiembre, el guardar los pantalones cortos y colgar los pensamientos en nuevos proyectos y citas anuales: el mercado medieval, el festival de cine de Sitges...


Retomar la actividad y cerrar el paréntesis del verano. Concentrarlo todo en el día de hoy porque es el último y cerrar el cajón hasta el año que viene en que lo abriremos de nuevo para sacar las ganas de bajar a la piscina, comer en el campo o visitar una ciudad antes desconocida.

El nuevo ciclo se abre y reconozco que me inquieta.

16 de marzo de 2009

Extraña despedida

Me han dicho muchas veces adiós, hasta pronto o sencillamente ya nos veremos por ahí. También he sentido despedidas encubiertas en un beso o he recibido una carta que suponía el final. Incluso en numerosas ocasiones sin adivinar la despedida (que nunca llegó como tal) algunas personas han desaparecido de mi vida. A algunas de ellas en algún momento las eché o echaré en falta, otras se han desvanecido para mi alivio y paz mental, con un poco de suerte para siempre.
Lo que jamás me ha había pasado es que alguien se despidiera de mí con un abrazo sincero y con las siguientes palabras: "Que Dios te bendiga y ponga suerte en tu camino, paz y prosperidad". Me ha dejado atónita la actitud, la mirada, obviamente, la frase y el sentimiento con el que se han expresado las palabras. Está bien transmitir buenos sentimientos a aquellas personas a las que aprecias y sabes que es probable que no vuelvas a ver, a aquellos que han alegrado algunos momentos de tristeza o que sencillamente estaban en tu camino y te acompañaron un trecho, aligerando el tedio del día a día. Lo más bonito es que lo hagan así, tal y como les sale del corazón, con la voz un tanto trémula pero con la firmeza de quien se pierde en el horizonte con toda la dignidad de haber sabido despedirse.
Adiós, puede que el caprichoso devenir del tiempo nos ponga de nuevo el uno al lado del otro.

Sitios que he visitado