Taller Encantado

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26 de marzo de 2009

Soy un enorme juguete


Curiosas y traviesas corretean a mi alrededor, olisquean mis manos acariciándolas con sus suaves bigotes exploradores y en seguida, de un rápido salto, se van al otro lado de la terraza, levantando su cabecita escrutadora a continuación (necesitan asegurarse de que no soy una amenaza, en campo libre un despiste así supone que no haya una segunda oportunidad).

Después de unos segundos, una carrerita las acerca de nuevo a los bajos de mi pantalón... qué suerte hoy llevo unos vaqueros de campana, lo que les permite encontrar un escondrijo perfecto en el hueco que queda entre el tejano y la piel pero ¡¡¡hacen unas cosquillas!!! Si estiro las piernas soy un enorme tobogán, si las encojo un laberinto lleno de recovecos, si escondo las manos las buscarán y si las alargo rastrearán en ellas el olor de cada una de las cosas que he tocado antes (así parece en ocasiones, cuando les da por indagar, se diría que son bolitas de algodón con alma de sumiller).

Al cabo del tiempo, cuando me percato de que llevo media tarde mirándolas, intentando acariciarlas, hablándoles de lo bobos que son los hombres (son hembras, creo que me comprenden bien) me doy cuenta de que para ellas soy un enorme juguete, con un jersey que termina en dos lacitos mosdisqueables, como también lo son las zapatillas o los calcetines. Pero no un juguete cualquiera, un juguete que interacciona, cambia de posición, emite sonidos y calor y hasta les da comida. Y esa sensación me hace sentir un poco torpe y un poco "cosa" pero también muy feliz.

Puedo decir que soy dichosa por tener dos compañeras de viaje muy hermosas y juguetonas, ¡además de comprensivas!

15 de febrero de 2009

Lolita y Lulú

¡¡¡Nuevas fotos de nuestras niñas!!!

Juan las quiere mucho, tanto que a veces se queda mirándolas y se le olvida ir al trabajo (jejeje).

Son muy inquietas, como todos los jerbos. Les encanta hacerse su casita, comer pipas y pan de maíz y corretear por el sofá y por la terraza. Han colonizado el tubo del pingüino, que ha pasado a ser su residencia de verano, como dice Juan. Así que nada, aquí las tenéis... Lolita (que tiene aproximadamente un año) es hija de Lulú, un año mayor. Lolita es la de pequita blanca en la cabeza. Es también un tanto menos ágil que su madre, que da unos saltos espectaculares.



19 de enero de 2009

Amor a los animales

Ayer tuve la ocasión de conocer a una gallega peculiar, auténtica hasta la médula en su amor hacia los animales. Su casa, era la casa de muchos seres vivos: un enorme acuario albergaba bastantes peces (dos de ellos bastante grandes); un pequeño terrario escondía una sorpresa: una enorme rana cuya especie desconozco; otro cuarto, destinado por completo a la cría y cuidado de animales escondía en su interior una jaula de dimensiones impresionantes con un montón de periquitos de todos los colores: azules, verdes, malvas, de cara blanca y amarilla... y a la derecha al menos cuatro o cinco jaulas de diferentes dimensiones con ratones, jerbos de diferentes tamaños, colores y especies (incluso uno albino).

Esta persona, definitivamente muy especial, habla con devoción de sus critauritas, de cómo las cuida, de qué les da de comer, las coge con respeto y con cariño, en un alarde de naturalidad que te parte el alma. Y además en la pared se pueden ver sus dibujos (uno de sus peces, caballos alados...). Le encanta hablar de sus animalitos, pasar su tiempo con ellos, experimentar con nuevos accesorios y comidas... lo que haga falta para que estén felices y contentos.

Lamentablemente se queja de que cada día menos personas comparten su afición. Ella es consciente de que para tener animales domésticos es necesaria mucha dedicación y de hecho en su casa todo son microclimas, ojos vivarachos, plumajes perfectos y pelajes brillantes. Es difícil encontrar personas con las que hablar de la temperatura que requiere el agua para criar a sus peces, o de la importancia de separar las camadas de ratones por sexos... Pero no importa. Siempre se encuentra a alguien.
Iria, que así se llama esta filántropa de los animales, me ha regalado dos jerbos: Lulú y Lolita (los nombres se los ha puesto la tita Aurora), pero además, como no tiene nada suyo y quiere lo mejor para mis niñas también me ha regalado la jaula, tres bebederos, tres ruedas, el comedero y porque no se le ocurrió nada más. Todo por su bienestar. Admiro profundamente a esta chica.

Espero ser buena mamá.

Sitios que he visitado