Taller Encantado

English cv French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified
Mostrando entradas con la etiqueta INVIERNO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta INVIERNO. Mostrar todas las entradas

11 de enero de 2010

¡Cómo mola la nieve!

Gustar, resultar agradable o estupendo. Así define la RAE la palabra molar. Para un lapón a lo mejor la nieve no despierta unos sentimientos tan placenteros pero ¿acaso pueden resistir la tentación de lanzarse unas bolas? No lo creo, porque la nieve no solo mola, sino que mola muchísimo. Reivindico el término porque se ajusta a derecho, expresa con propiedad inusitada el estado de ánimo que despierta en aquél que la contempla caer y luego puede divertirse un rato disfrutando de sus propiedades. Más allá de la nieve en sí, está la luz precursora de la nieve y a posteriori la claridad cegadora de la capa de nata montada que queda sobre los tejados y los coches. Nada más hermoso que la risa de un niño mientras intenta travieso pillar por sorpresa a sus padres cogiendo una gran bola en sus pequeñas manitas o la sonrisa satisfecha de quien da por terminado un muñeco de nieve tras ponerle los ojillos y la nariz.

Hay algo divino y humano a la vez en la forma en que los copos caen caprichosos recreándose en su descenso vapososo. Y además, resbala, ¿qué más se puede pedir? ¿Habrá algo más hilarante que ver cómo alguien suelta una interjección mientras se tambalea tratando de no caer?


7 de diciembre de 2009

Llueve sobre mojado

A los madrileños a veces se nos olvida este fenómeno meteorológico que suele volver entre los meses de noviembre y diciembre. Pero cuando regresa, nos recuerda una de esas verdades fundamentales: el agua, moja. Aunque no es lo peor que tienen los días de lluvia, al fin y al cabo a mí siempre me ha gustado mojarme, coquetear con la posibilidad de correr bajo la lluvia y sentirme libre, limpia, empapada y abrumada por el aire fresco y el vaho cálido que surge al respirar.

Como decía, no es tan molesto. Lo realmente inoportuno es encontrar a "los crápulas del paraguas", esas personitas a las que les importa un bledo que tú no tengas paraguas, que vayas con los hombros subidos y el cuello de la gabardina tratando de proteger tu garganta: ellos pasarán por encima de ti tratando de sacarte un ojo igualmente.

Entre la fauna urbana, tampoco hay que dejar atrás a los "fantasmas del tacón", hombres y mujeres cuyo paso se oye en un kilómetro a la redonda y a los que no les importa igualmente clavarte el maletín y/o el espantoso bolso con remaches en acero en los cantos por salir un segundo antes del metro.

De todas formas, me encanta trabajar en los días de lluvia; saber que estás protegido en tu oficina aunque el sol no acabe de salir entre tantas nubes y oler la tierra mojada al entreabrir la ventana. Es una gozada venir a Madrid cuando muchos madrileños tienen puente, evitar las aglomeraciones, poder caminar a paso tranquilo hasta llegar a tu destino y desempeñar tu labor al lado de un estupendo té calentito.

Sitios que he visitado