En cifras, para hacerlo más inteligible;
*Fueron 24 horas de curso en 72 horas de estancia, 14 nacionalidades representadas en 22 personas con 7 profesionales encargados de la formación.
*Durante el viaje hablé 3 idiomas aunque claro está escuché muchos más puesto que cada uno hablaba con sus compatriotas en su lengua natal.
*Se comía a las 12:30, se cenaba a las 19:30 y a las 9 no había ya apenas gente por la calle.
*Además del curso, he paseado una media de aprox. 4 horas diarias por la ciudad. Me han encantado los conjuntos escultóricos que presiden parques y edificios y me ha dejado boquiabierta el tamaño del Atomium, yo pensaba que era más pequeño...
*La habitación, en un hotel de 4 estrellas que estaba al lado del Parlamento Europeo, tenía 33 metros cuadrados, WIFI, TV de alta resolución y un baño como mi habitación... sob!
*Comí ingentes cantidades de delicioso chocolate belga (y descubrí las orangettes, trocitos de naranja confitada recubiertos de delicioso chocolate belga); pero tan solo degusté dos helados (maravilosos, por cierto, muy cremosos...). Lo mejor: las trufas Godiva de frambuesa y las fresas bañadas en... sí, ¿cómo lo has adivinado?... delicioso chocolate belga.
*Lo mejor del viaje: la experiencia, la compañía y el delicioso chocolate belga. También el silencio, la calma, la puntualidad y la voluntad de la gente de hacer las cosas bien, que siempre es de agradecer.

*Fueron 24 horas de curso en 72 horas de estancia, 14 nacionalidades representadas en 22 personas con 7 profesionales encargados de la formación.
*Durante el viaje hablé 3 idiomas aunque claro está escuché muchos más puesto que cada uno hablaba con sus compatriotas en su lengua natal.
*Se comía a las 12:30, se cenaba a las 19:30 y a las 9 no había ya apenas gente por la calle.
*Además del curso, he paseado una media de aprox. 4 horas diarias por la ciudad. Me han encantado los conjuntos escultóricos que presiden parques y edificios y me ha dejado boquiabierta el tamaño del Atomium, yo pensaba que era más pequeño...
*La habitación, en un hotel de 4 estrellas que estaba al lado del Parlamento Europeo, tenía 33 metros cuadrados, WIFI, TV de alta resolución y un baño como mi habitación... sob!
*Comí ingentes cantidades de delicioso chocolate belga (y descubrí las orangettes, trocitos de naranja confitada recubiertos de delicioso chocolate belga); pero tan solo degusté dos helados (maravilosos, por cierto, muy cremosos...). Lo mejor: las trufas Godiva de frambuesa y las fresas bañadas en... sí, ¿cómo lo has adivinado?... delicioso chocolate belga.
*Lo mejor del viaje: la experiencia, la compañía y el delicioso chocolate belga. También el silencio, la calma, la puntualidad y la voluntad de la gente de hacer las cosas bien, que siempre es de agradecer.