Ayer creo que las lágrimas de Federer nos llegaron a todos muy dentro (incluyendo a su rival) porque es un gran tenista y un gran caballero, dentro y fuera de la pista. La amistad que le une a Nadal hizo que ambos sintieran empatía el uno por el otro. Ni Roger quiso acaparar el momento final con sus palabras, retomando el discurso para dejar al campeón hablar en último lugar, ni Rafa quiso hacer una gran fiesta en uno de los momentos moralmente más bajos para su competidor.
Esa es la esencia del deporte: compañerismo, caballerosidad, saber diferenciar la vida personal de la profesional. Disfruto todas y cada una de las veces que veo un duelo de titanes del calibre de Federer vs. Nadal porque más allá del juego veo humanidad, respeto y una amistad muy bonita que permite no obstante ver el mejor tenis de ambos. Y ver a Federer demostrar sus sentimientos, su abatimiento y su posterior recuperación gracias al abrazo de Nadal fue sencillamente muy bonito.
Tome nota quien lo estime oportuno y que cunda el ejemplo, siquiera, en el mundo del deporte.